Capítulo 5 · Refugio
Tu casa o departamento como refugio sin electricidad
En esta sección (3)
Los apagones largos llegan con dos enemigos opuestos: el frío (como en las tormentas invernales históricas) y el calor extremo del verano. Si vives en planta baja tienes una ventaja: el piso de concreto se mantiene más fresco en verano y es fácil salir rápido, pero también eres más vulnerable a inundaciones y a la entrada de agua.
Con frío
- Elige una habitación interior, pequeña y con pocas ventanas. Que todas las personas del hogar y las mascotas duerman ahí: el calor corporal ayuda.
- Cierra las demás puertas y pon toallas enrolladas debajo para cortar corrientes de aire.
- Cubre las ventanas con cobijas, cortinas gruesas, cartón o plástico. De día abre las que reciban sol directo; ciérralas al atardecer.
- Arma una "carpa" interior: una tienda de campaña o una mesa cubierta con cobijas dentro de la habitación conserva mucho calor para dormir.
- Vístete en capas, con gorro, calcetines secos y guantes. La ropa de algodón mojada enfría; cámbiala.
- Aíslate del piso: colchonetas, cobijas o cartón bajo los colchones o bolsas de dormir.
- Come y bebe con regularidad: el cuerpo produce calor digiriendo comida. Bebidas calientes si puedes calentarlas de forma segura (afuera).
- Protege las tuberías: si tu compañía de agua lo recomienda, deja gotear las llaves y abre los gabinetes bajo el fregadero. Llena recipientes de agua antes de que se congelen las tuberías (ver capítulo 3).
- Vigila la hipotermia en personas mayores y mascotas: temblores intensos, confusión, habla arrastrada, somnolencia (ver capítulos 7 y 14).
Con calor
- Identifica hoy tu centro de enfriamiento más cercano (bibliotecas, centros comunitarios). Si la temperatura interior es peligrosa, ve allí; no esperes a sentirte mal.
- Bloquea el sol: cierra persianas y cortinas en las ventanas que reciben sol, sobre todo al oeste por la tarde.
- Ventila de noche: abre ventanas cuando la temperatura exterior baje por debajo de la interior, si es seguro hacerlo. Ciérralas en la mañana.
- Quédate en la habitación más fresca, cerca del piso (planta baja: aprovecha el concreto).
- Enfría el cuerpo: toallas mojadas en cuello, axilas e ingles; duchas o baños frescos si hay agua; ropa ligera y clara.
- Bebe agua con regularidad y vigila la orina (ver capítulo 3).
- Mascotas: agua fresca siempre, lejos del sol, sin paseos en pavimento caliente.
- Revisa a los vecinos mayores o enfermos dos veces al día.