Heridas menores y prevención de infección
Después de un desastre, las infecciones en heridas pequeñas son comunes y peligrosas, sobre todo si hubo contacto con agua de inundación.
- Lávate las manos y ponte guantes.
- Detén el sangrado con presión.
- Lava la herida con agua limpia (potable o hervida y enfriada) y jabón alrededor de ella. Irriga con abundante agua para sacar tierra; una jeringa sin aguja o una bolsa con un agujero pequeño sirven para dar presión. Saca astillas superficiales con pinzas limpias.
- Aplica una capa delgada de ungüento antibiótico de venta libre (según la etiqueta) y cubre con un apósito limpio.
- Cambia el apósito diario o cuando se moje o ensucie.
Busca atención médica si la herida es profunda, sus bordes se separan, está en la cara o en una articulación, fue por mordida (humana o animal), está muy sucia o contaminada, o tiene un objeto clavado (no lo saques; inmovilízalo con gasas alrededor). Tétanos: según los CDC, para heridas sucias o grandes se recomienda refuerzo si la última dosis fue hace 5 años o más (10 años para heridas limpias y menores). Si no recuerdas cuándo te vacunaste, consulta.
Señales de infección: enrojecimiento que se extiende, calor, hinchazón, dolor que aumenta, pus, líneas rojas que suben por la piel, fiebre. Requieren atención médica.